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André Breton (II)

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MUNDO EN UN BESO...
Mundo en un beso
El músico con baquetas de avellano cosidas en las mangas
Apacigua a un enjambre de jóvenes monos-leones
Que descendieron con gran estrépito de la cornisa
Todo se vuelve opaco veo pasar la carroza de la noche
Arrastrada por los ajolotes de zapatos azules
Que penetra resplandeciente por la violencia que conduce a la tumba
Pavimentada de párpados con sus pestañas
La ley del talión utiliza un pueblo de estrellas
Y tú te matizas para mí de un negro rocío
Mientras los horribles bornes mentales
Se hienden en el sentido de la longitud
Dando paso a unos penachos
Que miran al lago próximo
Los barrotes del espectáculo están maravillosamente retorcidos
Un largo huso de aire atestigua sólo la huida del hombre
De madrugada entre la ilustre alfalfa
La hora
Sólo es lo que hacen sonar las piezas de oro de la bohemia
En las aspas de coriaria
Una amazona de pie sobre un caballo tordo anaranjado al galope
Desde lejos los brazos están siempre en extensi6n lateral
El rombo polvoriento del forro me recuerda
La tienda decorada de bisontes azules
Por los indios de la almohada
Afuera el aire se prueba los guantes de muérdago
Sobre un mostrador de agua pura
Mundo en un beso limpio
Para mí las escamas
Las escamas de la gran tortuga celeste con vientre de hidrófilo
Que se debate cada noche en el amor
Con la gran tortuga negra la gigantesca escolopendra de raíces


LOS ESCRITOS VUELAN
El satén de las páginas que se hojean en los libros modela
una mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores
A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas
Para preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas
joyas bien de frente
Como no hacen las criaturas reales
Y el mundo se muere una ruptura se produce en los anillos de aire
Un desgarro en el lugar del corazón
Los diarios de la mañana traen cantantes cuya voz tiene el color de la
arena en las riberas tiernas y peligrosas
Y a veces los de la tarde dan paso a muchachas que conducen
animales encadenados
Pero lo más bello está en el intervalo de ciertas letras
Donde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía
Saquean un nido de blancas golondrinas
Para que llueva siempre
Tan bajo tan bajo que las alas no puedan ya mezclarse
Unas manos por donde se sube hasta unos brazos tan leves
que el vapor de los prados en sus graciosas volutas por
encima de los estanques es su imperfecto espejo
Unos brazos que no se articulan más que con el peligro excepcional de un
cuerpo hecho para el amor
Cuyo vientre llama a los suspiros desprendidos de los matorrales
llenos de velos
Y que sólo tienen de terrestre la inmensa verdad helada de los trineos de
miradas sobre la extensión toda blanca
De lo que no volveré a ver más
A causa de una venda maravillosa
Que es la mía en el juego de la gallina ciega de las heridas


TODO PARAÍSO NO ESTA PERDIDO
Los gallos de roca pasan dentro del cristal
Defienden el rocío a golpes de cresta
Entonces la divisa encantadora del relámpago
Desciende sobre la bandera de las ruinas
La arena no es más que un reloj fosforescente
Que da la medianoche
Por los brazos de una mujer olvidada
Sin refugio girando por el campo
Erguida en las aproximaciones y en los retrocesos celestes
Es aquí
Las sienes azules y duras de la quinta se bañan en la noche
que calca mis imágenes
Cabelleras cabelleras
El mal adquiere fuerzas muy cerca
Solamente se valdrá de nosotros


Traducciones de Manuel Álvarez Ortega

André Breton

Posted by Arabella in ,

Los escritos vuelan
El satén de las páginas que se hojean en los libros modela
una mujer tan hermosa
Que cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza
Sin atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa
Que lo que se va a saber no tiene precio
Esta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores
A veces se vuelve en medio de las estaciones impresas
Para preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas joyas bien de frente
Como no hacen las criaturas reales
(...)


Siempre por primera vez
Siempre por primera vez
Apenas si te conozco de vista
Vuelves a tal hora de la noche en una casa oblicua a mi ventana
Casa toda imaginaria
En donde de un segundo a otro
En lo negro intacto
Espero a que se produzca una vez más la desgarradura fascinante
La desgarradura única
De la fachada y de mi corazón
Cuanto más me aproximo a ti
En realidad
Más canta la llave en la puerta de la habitación desconocida
En donde te me apareces sola
Estás primero enteramente fundida en el resplandor
El ángulo fugitivo de una cortina
Es un campo de jazmín que he contemplado al alba en una carretera de los alrededores de Grasse
Con sus recolectoras en diagonal
Detrás de ellas el ala sombría cayendo de las plantas despobladas
Delante de ellas el cartabón de lo deslumbrante
La cortina imperceptiblemente levantada
Vuelven en tumulto todas las flores
Eres tú luchando con esa hora demasiado larga nunca bastante turbia
hasta el sueño
Tú como si pudieras ser la misma
Con la diferencia que quizás no te encuentre jamás
Haces como si no supieras que te observo
Maravillosamente no estoy ya seguro de que lo sepas
Tu ociosidad me llena los ojos de lágrimas
Una nube de interpretaciones rodea cada uno de tus gestos
Es una caza nocturna con miel
Hay unas mecedoras en un puente hay unas ramas que pueden arañarte en el bosque
Hay en un escaparate de la calle Notre-Dame-de Lorette
Dos bellas piernas cruzadas presas de unas largas medias
Que se abren en el centro de un gran trébol blanco
Hay una escalera de seda desplegada sobre la hiedra
Sólo hay
Asomarme al abismo
De la fusión sin esperanza de tu presencia y de tu ausencia
He encontrado el secreto
De amarte
Siempre por primera vez.


Guerra
Miro a la Bestia mientras se lame
Para confundirse mejor con todo lo que la rodea
Sus ojos color de marejada
De improviso son la charca atrayendo hacia sí la ropa
sucia de los desperdicios
La que detiene siempre al hombre
La charca con su pequeña plaza de la Opera en la tripa
Porque la fosforescencia es la llave de los ojos de la Bestia
Que se lame
Y su lengua arrojada no se sabe de antemano nunca hacia donde
Es un cruce de hogueras
Desde abajo contemplo su palacio
Hecho con lámparas en bolsas
Y bajo la bóveda azul de rey
De arcos desdorados en perspectiva uno con otro
Mientras corre el soplo hecho con la generalización al infinito de aquel de esos miserables el torso desnudo que actúan sobre la plaza pública tragando antorcha de petróleo en una agria lluvia de monedas
Las pústulas de la bestia resplandecen de estos hecatombes de jóvenes con los cuales se ceba la Cifra
Los flancos protegidos por las relucientes escamas que son los ejércitos
Abombados de los cuales cada uno gira perfectamente sobre su bisagra
Aunque ellas dependan unas de otras no menos que los gallos que se insultan al amanecer de estiércol a estiércol
Se toca al defecto de la conciencia sin embargo algunos
persisten en sostener que el día va a nacer
La puerta quise decir la Bestia se está lamiendo bajo el ala
Y se ve ¿será de reírse? convulsionarse granujas en el fondo de una taberna
Este espejismo con el cual se había hecho la bondad se razona
Es un yacimiento de mercurio
Quizás se podría beber a lengüetadas de una sola vez
Creí que la bestia se volvía hacia mí volví a ver la suciedad del relámpago
Qué blanca es en sus membranas en lo perfilado de sus bosques de abedules donde se organiza el acecho
En las jarcias de sus navíos en la proa desde donde se zambulle una mujer que las fatigas del amor han adornado con una máscara verde
Falsa alerta la Bestia guarda sus garras en corona eréctil alrededor de los pechos
Intento no tambalearme demasiado cuando mueve la cola
Que es a la vez la carroza biselada y el latigazo
En el olor sofocante de la cicindela
Desde su litera sucia de sangre negra y oro hacia la luna afila uno de sus cuernos con el árbol entusiasta del perjuicio
Acurrucándose con languideces espantosas
Halagada
La Bestia lame su sexo no dije nada