Stefan Zweig - "Carta de una Desconocida”

Posted by Arabella in ,

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“No puedo continuar ya escribiendo...; tengo la cabeza tan pesada...; me duele el cuerpo, y tengo fiebre...; creo que tendré que acostarme enseguida. Quizá todo ocurra muy pronto, quizá la muerte se muestre benigna y no me permita ver cómo se llevan al niño... ya no puedo escribir más. Adiós, querido, te estoy agradecida... A pesar de todo, todo ha ocurrido bien... Te estoy agradecida hasta mi último aliento. Me siento mejor: te lo he dicho ya todo, lo sabes todo ya -ya no sólo es un pensamiento en ti-, sabes cómo te he amado y este amor no te deja ningún sufrimiento. No notarás mi falta; eso me consuela; nada cambiará en tu vida brillante y gozosa...; no te molesto con mi muerte..., eso me consuela, querido mío. ¿Pero quién?... ¿Quién te mandará las rosas blancas en tu cumpleaños? ¡Ah, la jarra estará vacía, el tenue aliento de mi vida que allí estaba durante años, se habrá apagado. Óyeme, querido, te lo suplico..., es mi primer y último ruego...; hazme el favor de colocar rosas blancas en la jarra el día de tu cumpleaños. Hazlo, querido, como otros mandan a decir una misa por sus difuntos. Yo ya no creo en Dios y no quiero una misa; creo únicamente en ti, sólo te amo a ti, y sólo quiero continuar viviendo en ti... ¡Ah, sólo un día cada año y muy silenciosamente, como he vivido a tu lado!... Te ruego que lo hagas, querido...; es mi primer y último ruego..., te lo agradezco..., te quiero..., te adoro..., ¡adiós!”
Terminó la carta con manos temblorosas. Después reflexionó largamente. En su conciencia se clavó el recuerdo confuso de una niña de la vecindad, de una muchacha, de una mujer en un establecimiento nocturno; pero el recuerdo era indeciso y vago como una piedra que brilla y tiembla en el fondo del agua sin que pueda concretarse su forma. Sombras que van y vienen, pero que no dibujan ninguna imagen. Sentía reflejos de antiguos sentimientos, pero no recordaba. Era como si hubiese soñado algunas figuras, soñado muchas veces y profundamente; pero solo en realidad. Su mirada cayó sobre la jarra azul puesta sobre el escritorio. Estaba vacía, vacía por primera vez en su cumpleaños. Se asustó. Fue como si alguien invisible hubiese abierto de repente la puerta y una fría corriente de otro mundo atravesara la habitación. Sintió cerca una muerte y un amor inmortal: algo se extendió por su alma, y se quedó pensando en la amante invisible, inmaterial y apasionada, como en una música lejana.

This entry was posted on 12 abril 2009 at 21:12 and is filed under , . You can follow any responses to this entry through the comments feed .

5 comentarios

siempre me ha gustado zweig!!

gracias por tu blog, maravilloso!!

xo
yolanda

6 de febrero de 2011, 23:37

Hola Yolanda.
Bienvenida y gracias.

7 de febrero de 2011, 8:01

¡Hermoso blog! ¡Gracias!

1 de noviembre de 2013, 6:07
Anónimo  

¡Hermoso blog! ¡Felicidades!

1 de noviembre de 2013, 6:08

Hola María, gracias por la visita. Un saludo.

1 de noviembre de 2013, 12:35

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